El año 2026 será clave para el mercado del alquiler en España. Muchos contratos firmados antes de la entrada en vigor de la Ley de Vivienda (Ley 12/2023) llegarán a su fecha de renovación, y propietarios e inquilinos se hacen la misma pregunta:
¿qué normativa se aplica y qué condiciones pueden cambiar?
En este artículo analizamos qué ocurre con los contratos de alquiler que se renuevan en 2026, qué límites existen en la actualización de rentas y qué aspectos deben tener en cuenta propietarios y gestores profesionales.
1. Qué contratos se renuevan en 2026
En 2026 se renovarán principalmente:
- Contratos firmados en 2021, con duración inicial de 5 años (7 si el arrendador es persona jurídica).
- Contratos firmados antes de 2019 que hayan agotado prórrogas obligatorias y tácitas.
- Contratos que, aun firmados antes de la Ley de Vivienda, entren en una nueva prórroga.
👉 El punto clave es que la fecha de firma original no siempre determina la normativa aplicable, sino el momento de la renovación o prórroga.
2. ¿Se aplica la Ley de Vivienda a las renovaciones de 2026?
En la mayoría de casos, sí.
Cuando un contrato entra en prórroga o se firma una renovación en 2026:
- Se aplicará la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) vigente.
- Y, en lo relativo a rentas, también la Ley de Vivienda, especialmente si el inmueble está en una zona de mercado residencial tensionado.
Esto implica cambios relevantes respecto a años anteriores.
3. Actualización de la renta: adiós definitivo al IPC
Uno de los grandes cambios que afecta a los contratos que se renuevan en 2026 es la actualización del alquiler.
Nuevo índice de referencia
Desde 2025, el IPC deja de ser el índice automático de referencia. En su lugar:
- Se aplica el nuevo índice de actualización del alquiler elaborado por el INE.
- Este índice es más estable y generalmente inferior al IPC, pensado para evitar subidas bruscas.
📌 En 2026, no se podrá actualizar la renta usando el IPC, aunque el contrato original lo prevea, si la normativa vigente lo impide.
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4. Qué ocurre en las zonas tensionadas
Si la vivienda está ubicada en una zona declarada tensionada por la comunidad autónoma, la renovación del contrato en 2026 puede implicar:
Para pequeños propietarios
- La renta de la renovación no podrá superar la del contrato anterior, salvo excepciones muy concretas (obras de mejora, accesibilidad, eficiencia energética, etc.).
Para grandes tenedores
- La renta deberá ajustarse al índice de precios de referencia, cuando esté plenamente aplicable.
- No se podrá pactar libremente una subida aunque el mercado esté al alza.
Esto convierte la planificación contractual en un elemento crítico para 2025 y 2026.
5. ¿Se puede firmar un nuevo contrato en lugar de renovar?
Es una de las preguntas más habituales.
La respuesta corta es: no siempre.
- Si existe continuidad en la relación arrendaticia (mismo inquilino, misma vivienda), la ley puede considerar que no es un contrato nuevo, sino una renovación encubierta.
- En zonas tensionadas, esta práctica está especialmente vigilada.
Intentar “resetear” el contrato para actualizar la renta puede generar riesgos legales importantes.
6. Duración y prórrogas en las renovaciones de 2026
Al renovar o prorrogar un contrato en 2026:
- Se mantienen las duraciones legales mínimas (5 o 7 años).
- El inquilino conserva su derecho a las prórrogas obligatorias, salvo causa legal de oposición.
- El margen de negociación del propietario es menor que antes de 2023.
Por eso, cada renovación debe analizarse caso por caso.
7. Qué deberían hacer propietarios y gestores profesionales
Ante este escenario, la recomendación es clara:
- Auditar la cartera de contratos que vencen en 2025 y 2026.
- Identificar qué inmuebles están (o pueden estar) en zonas tensionadas.
- Calcular el impacto real del nuevo índice de actualización.
- Definir una estrategia de renovación, evitando riesgos legales y optimizando la rentabilidad.
Aquí es donde contar con herramientas de gestión profesional marca la diferencia.
8. La importancia de una buena gestión del alquiler en 2026
La normativa del alquiler es cada vez más compleja y cambiante. En 2026:
- La rentabilidad ya no depende solo del precio de mercado.
- La gestión eficiente de contratos, renovaciones y cumplimiento normativo será clave.
- La tecnología será un aliado imprescindible para propietarios y agencias.

